Esa cara no se la pones a cualquier persona. Esa cámara no se la entregas a cualquiera para que te tome esas fotos. Te sientes ridículo y feo. Eso quiere decir que te enamoraste, y yo aquí como estúpida engañándome y escribiendo poemas.
Esa cara, esa cara tan ridícula, no se la pones a cualquiera.
lunes, 25 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
Cambios en la gradiente
A veces me resulta hermoso, pero a la vez muy cruel, mirar como todo esta manso y tranquilo, y de pronto, eso todo pierde su estabilidad, y llega el gran caos necesario para crear los impulsos. Sin ese caos, no hay fuerza y sin esa fuerza no hay amor que sobreviva al llanto. No estoy hablando de religiones, estoy hablando del hombre en su espacio, en su tierra, hablo de los átomos, más bien de la materia, de las membranas. Del agua. No hablo del caos en el sentido anárquico, sólo digo que en la ruptura de la gradiente no puede existir orden que romper, porque no hay orden. Allí sólo está el mundo, bueno, y nosotros, listos para trotar nuestros mil ochocientos metros planos de derrotas ocasionadas por el cambio en la gradiente. Cuando dices "ya nada más", no para, cuando dejas de existir, no para. La solución es aceptarlo y pensar en que nuestra mente se rige por eso, porque somos parte de ese impulso, es la simple y compleja naturaleza. Cuidado con los reyes de los bosques y de las aguas y de la tierra, ya parecemos maestros del puto tarot. Maldita mente del ser humano, malditos sentimientos y sentimentalismo. Maldecir, ya llegamos al extremo. Al extremo de miles de extremos que flotan en nuestras cabecitas.
martes, 5 de junio de 2012
NINO
Que chiquitito que estás ahora Nino, ya ni te ves allá arriba en el cielo. Estás muy alto, pero tú nunca te golpeas al caer, así que no tengas miedo de bajar. Bueno, si bajas no vayas a mi casa. Ya no te conozco, te pido que no me hagas sentir que hablo con mi Nino (es decir con alguien que tiene su cara pero que habla de cosas que antes no conocía). Es que creo que te estuve imaginando un poco, y no pude evitar idealizarte mientras te dabas tu gran viaje allá arriba, sin mí y sin nada que te ayudara a recordarme. No me busques (nunca lo ibas a hacer), muérete mejor, bueno no te mueras, así me matarías de paso. Pero vamos, vamos, vamos a la lucha. A luchar por no imaginarnos. En secreto (o más bien yo tengo que luchar para no imaginarte en secreto). Ándate. Arriba, para arriba. No vuelvas, me asustas. No vuelvas.
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